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El Día Internacional de la Tierra se celebra en la mayoría de los países el 22 de abril. Esta fecha surge gracias a la iniciativa del Senador estadounidense Gaylord Nelson, quien la propuso para crear conciencia hacia varios problemas, entre ellos la sobrepoblación, contaminación, conservación y todos los temas ambientales con enfoque a la protección del planeta.

Diferentes culturas de nuestro planeta han tenido una relación muy estrecha con el medio ambiente y esta fecha es también un reconocimiento a ellos, a sus luchas, a sus creencias y a sus costumbres, pero sobre todo a su ejemplo en materia de conservación y aprovechamiento de los recursos naturales, nadie protege mejor que los recursos que quien los valora porque vive gracias a ellos y de su protección depende su bienestar.

El primer antecedente fue en 1945 cuando Morton Hilbert y el U.S. Public Health organizaron el Simposio de Ecología Humana. Anualmente se llevo a cabo el evento con el objetivo de a largo plazo lograr la fecha conmemorativa del Día de la Tierra y fue en 1970 cuando Gaylord Nelson encabezo una manifestación para la creación de una agencia ambiental.

2,000 universidades, 10,000 escuelas y muchas comunidades escucharon el llamado de Nelson y se unieron a esta gran manifestación, gracias a ello el Gobierno de los Estados Unidos creó la Environmental Portection Agency (Agencia de Protección Ambiental) y se establecieron las leyes de protección ambiental.

En 1972 se realizo la primera conferencia internacional sobre el medio ambiente en Estocolmo como parte de la Cumbre de la Tierra, el objetivo fue el al igual que en el 70 crear conciencia, pero en esta ocasión no entre la población y el Gobierno local sino a nivel de todos los lideres mundiales.

Incendios Celaque 5En la temporada seca de 2020 una oleada de incendios forestales azotó el país, causando la alarma en pleno confinamiento por el Covid-19. La propia capital de la república fue golpeada por fuegos incontrolables poniendo en riesgo zonas productoras de agua y contaminando el ambiente de forma espantosa. Varias instituciones públicas y organizaciones privadas combatían con denuedo los fuegos pero con resultados poco esperanzadores dado la fortaleza de estos, así como la escasez de agua y la aparente falta de coordinación interinstitucional.

Una visión retrospectiva permite ver que la quema de bosques tiene un origen histórico pero las circunstancias propias del contexto actual agravan la situación. Estas son las conclusiones de un artículo que tiene el objetivo de llamar la atención sobre la problemática de los incendios forestales en Honduras, enlazando aptitudes de diferentes actores que, al menos en los últimos cien años, han tenido en sus manos la posibilidad de que el país se desarrollara con la adecuada gestión de sus recursos forestales, pero que cada año permitieron que se deteriorara o perdiera ese recurso por los incendios forestales y la tala de bosques, como grandes causas. Una dinámica legal que data de 1955 cuando se emitió la primera Ley Forestal, hasta la vigente ley de ese sector aprobada en 2007, ha sembrado esperanzas, dudas y desencantos entre las personas e instituciones que por medio de la obtención de beneficios del bosque pudieran adquirir conciencia suficiente como para invertir en su conservación, provocando más bien los aprovechamientos ilegales que solo sembraron pobreza en las áreas forestales.

De forma sucesiva, la administración de los bosques del país pasó de una secretaría de Estado a un ente descentralizado, hasta el actual órgano desconcentrado de la Presidencia de la República. De igual forma, la cabeza visible de la Administración Forestal del Estado pasó de profesionales sin formación en la materia, administradores de empresas, etc., hasta la actual gestión de profesionales forestales.

Pero las grandes causas de la deforestación, en especial los incendios forestales y la tala se han mantenido constantes. Hasta cuatro instituciones públicas tienen hoy la responsabilidad del control de los incendios en los bosques, cada una con su propio presupuesto y diferentes niveles de competencias legales y capacidades técnicas, a las cuales se suma una larga lista de entidades públicas y privadas aglomerados en lo que se denomina Comité Nacional de Protección Forestal (Conaproforh). Sin embargo, el número de incendios y área quemada va en ascenso.

Al 28 de mayo de 2020, el Instituto Nacional de Conservación Forestal (ICF) reportaba que 971 incendios habían consumido 78,613 hectáreas de bosque y muchos más posiblemente no fueron cuantificados. Al parecer, de poco ha servido contar con herramientas y equipo tecnológico que permitiría una mejor realización de actividades de prevención y control de incendios. Aparentemente se han descartado instrumentos de prevención que antes demostraron ser efectivos, por ejemplo, las quemas controladas o los permisos para roza y quema que eliminaban combustible de los bosques; igual la prevención con base en una extensión y capacitación forestal sistemática a nivel de campo y la participación de las comunidades en el usufructo de los bienes y servicios que provee el bosque. ¿Quiénes son los responsables de los incendios? es una preguntas que se hace la población.

La tendencia es responsabilizar a los dueños de propiedad por la quema de los bosques en sus tierras y legalmente es así. Sin embargo, esta conclusión tan simple se aleja de una verdad esgrimida por los propietarios y usuarios de áreas forestales, y reconocida por las mismas instituciones del Estado: los beneficios que ofrece la ley por hacer un manejo adecuado de los bosques solo existe en papel; son borrados por una tramitología centralizada, excesiva y abúlica. Pero, si hay responsables: ¿Por qué no se castigan? Todo indica que hay una debilidad en la institución forestal estatal para sancionar las quemas que la legislación señala como faltas administrativas; mientras que la quema de bosques, tipificada como delito en el Código Penal y en la legislación forestal, pocas veces se judicializa porque el Sistema de Justicia cuenta con pocos recursos, capacitación y logística para atender este tipo de delitos.

Como resultado, casi todos los causantes materiales y los autores intelectuales de los incendios de bosques quedan en la impunidad. La otra cara de la moneda está en los incentivos que tienen los propietarios o usufructuarios de áreas forestales que servirían como estímulo para evitar los incendios.

Estos resienten que mientras para otras actividades el gobierno facilita las cosas, cuando se trata de hacer manejo forestal solo son trabas. Un plan de manejo requiere de innumerables y costosos trámites y si se consigue, al trabajador del bosque lo miran como delincuente. Por eso muchos optan por dedicar su tierra a actividades menos complicadas, aunque ello signifique sacrificar el bosque.

Dado lo anterior, es importante que se reconozca el valor de los bienes y servicios forestales, ya que su pérdida, por incendios u otra causa, produce una reducción drástica de las fuentes de agua y de la capacidad productiva en el sector agroalimentario. Este reconocimiento debe conducir a fortalecer la institucionalidad responsable de lidiar con los incendios forestales, pero también proveer de incentivos a quienes tienen tierras y desean aprovecharlas asegurando la sostenibilidad del recurso, argumento suficiente para conservarlo.

Para aquellos personajes que solo buscan eliminar el bosque con intereses oscuros debe definirse una estrategia efectiva para aplicar la ley de acuerdo a la realidad del país. La Constitución de la República establece como deber del Estado garantizar la salud de las personas y los incendios aquejan contra ésta, así que se impone buscar sentencias como si de envenenar el agua se tratase, o de provocar contaminación con un virus.

Esto hace trascender el delito de la legislación secundaria porque se está afectando el derecho humano a un ambiente sano que se maneja con otros presupuestos del delito. La aplicación de la ley es sumamente necesaria, sentando precedentes, pero también es indispensable simplificar los trámites y procedimientos para que los propietarios y usufructuarios de áreas forestales puedan manejarlas y beneficiarse del aprovechamiento de sus productos, bienes y servicios, lo que redundará en la efectiva conservación de esas áreas. Es necesario reorientar a los servidores públicos del Sector Forestal, su rol más importante, sin perder la calidad de supervisores, es la facilitación de procesos y la empatía con los demás actores, de tal manera que la actividad forestal sea factible y sostenible. Los profesionales forestales deben reinventarse y pasar del tradicional plan de manejo cuyo objetivo principal es el lucro con la madera, a una más ingeniosa propuesta donde el bosque y las áreas forestales sean fuente proveedora de productos, bienes y servicios ecosistémicos, con beneficios para todos, en un contexto de manejo integral de los predios y no solo la parte forestal. 

 

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Guatemala

 

La Organización de las Naciones Unidas, ONU, dío un pronostico muy alarmante en el que nos invita a cambiar nuestro estilo de vida para comenzar a minimizar el daño a nuestro planeta. Estas son algunas recomendaciones que podemos hacer desde casa para colaborar con el cuidado ambiental.

  1. Disminuir el consumo de carne roja y lacteos
  2. Evitar el uso de los pañales desechables en los bebés, utilizar los de tela que se puede lavar y reutilizar
  3. Eliminar desechables de todo tipo, ya sean degradables o no biodregradables. Sabemos que los desechos degradables se descomponen, sin embargo, la carga de basura es tal que el planeta no puede resistir la carga existente, aun cuando su proceso de descomoposición esta en marcha
  4. Eliminar por completo el uso de contenedores plásticos de un solo uso
  5.  Evitar las bolsas plasticas en supermercados
  6. Evitar los condimentos en sobre plástico 
  7. Reciclar la ropa dañada
  8.  Utilizar una botella para llevar agua, evitar la compra de mas botellas
  9. En eventos utilizar vajilla o loza, evitar los cubiertos y platos desechables
  10. Evitar globos y recuerdos de plástico
  11. Envolver los regalos en papel, de preferencia reciclado
  12. Evitar aceite de palma y productos derivados
  13. Utilizar los desechos biodegradables del hogar para composta, misma que servira para la siembra de de frutas y verduras orgánicas
  14. Evitar las frituras. Esto debido a la contaminación irreversible que produce el aceite en el agua.
  15. Evitar fogatas con carbón. El carbón es madera y a este punto necesitamos plantar un árbol (cada persona) al mes para revertir el daño provocado pro la tala.

Llegamos al punto en el que todos debemos aportar algo por el planeta. No es necesario cambiar de manera radical nuestro estilo de vida pero si debemos comenzar a analizar cuanles de estos consejos se adaptan mas a nuestro día a día.

Día Mundial de las CiudadesLa Organización de las Naciones Unidas en su Asamblea del 27 de diciembre del 2013 estableció el Día Mundial de las Ciudades con el objetivo de promover el interés en la urbanización y fomentar la cooperación entre los países para aprovechas las oportunidades del urbanismo y luchar contra los desafíos, todo esto contribuyendo al desarrollo sostenible.

Con esta celebración se busca enfatizar en la urbanización planifica y fomentar la diversidad étnica, social y religiosa y la manera en la que cada ciudad aprovecha y protege sus recursos.

Para este año se incluye el componente de la tecnología y como esta puede ser usada para mejorar la calidad de vida y el medio ambiente de las ciudades.

Se estima que la mitad de la población mundial vive en ciudades y para el año 2050 se proyecta que el número actual se duplique, eso lleva desafíos de urbanización y por ende para el medio ambiente y un impacto directo en el cambio climático.

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